La báscula a Wallapop

El 95% tienen un peso normal

Hoy en día os sorprendería, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se haya declarado en alerta por una epidemia de obesidad. El 59% de los casos en consulta son Normopesos.

Ellas y ellos quieren mejorar en su alimentación y presencia física. Nos encantan estos casos, porque trabajamos previniendo futuras enfermedades y problemas, fomentando la salud y el bienestar. ¡Gracias por la oportunidad!

También en ese mismo campo existe otra «cara de la moneda», siendo aun minoritaria (1%) pero existente y quiero compartirlo contigo.

Hoy en día se han descubierto enfermedades nuevas  derivadas de este campo: vigorexia, ortorexia…

También puedo recordar a viejas conocidas como la anorexia y la bulimia, donde familias y afectados sufren.

Pero esta entrada no va de extremos, va para aquellas personas que no saben disfrutar el proceso

Algunas disfrutamos cuando vamos a la peluquería, ¿verdad?

Cuando nos llenan la cabeza de papeles, esperamos «unas cuantas horas» a que los tratamientos hagan su efecto, entre otras cosas. Para un resultado final mucho mejor que el estado de partida, e incluso para disfrutar de un cambio radical.

Te sientes contenta, feliz, segura de ti misma y quieres que todos vean lo guapa que te has quedado.

Ahora es cuando mi lógica te pregunta :«¿Por qué no sucede lo mismo cuando estás haciendo dieta?»

Espera, tengo una pregunta mejor: «¿Y por qué solo importa «la cifra»?»

Me dedico en el trabajo a escuchar sin juzgar. De ahí lo complicado, lo que las pacientes compartían conmigo respecto a esto.

Kg vs cambios

Varios pacientes, sobre todo al principio, se enfadaban conmigo porque no bajaban exactamente lo que querían. Tenían unas expectativas difíciles de complacer.

Y lo vas a entender mejor con un caso:

La señorita X (privacidad al máximo) no le daba importancia a una serie de cambios como:

Reducir las cantidades en la comida, beber agua con regularidad, introducir recetas nuevas, hacer deporte con asiduidad, tener una piel radiante, unas uñas fuertes y un cabello envidiables.  Los conocidos la paraban y le preguntaban, porque era visible su mejora. Había perdido 5kg en 6 semanas. 

Aparentemente lo tenía todo hecho, puesto que solo le quedaba por perder 1,8kg.

Pero un día en consulta no la vi contenta, y a mí que me importa la gente, le pregunté: ¿qué te pasa, cielo?

A lo que me respondió: no me veo bajar de peso, voy de 500 a 800 gramos por semana y sí, entiendo que esté perdiendo la grasa por kilos, ¡pero no lo veo suficiente!

Le dije: paciencia cariño, aunque no lo creas llevas muy buen ritmo. Además, ¿qué hay de todo lo que has cambiado y conseguido?

Se hizo el silencio…

Rápidamente volví a hablar y le hice esta reflexión: 

   Esta situación te la voy a llevar a otro contexto como el de pareja, lo vas a entender: 

         Un hombre maravilloso, que te quiere y tiene detalles contigo. Ves que va comprometiéndose cada día más con vuestra relación, te habla para motivarte, comparte tus miserias*… Y te   enfadas y te planteas dejarlo porque un día no te ha dicho te quiero…

*miserias: defectos, problemas del día-día, miedos ….

 

Lo comprendió aunque me costó ayuda y paciencia, porque nuestra querida X se estaba obsesionando con el peso. Tomamos a determinación conjunta de no pesarse fuera de la consulta y a su báscula de casa buscarle una nueva casa y dueña.

Considero que ha quedado claro hacia donde quiero llegar con ello.

«Quédate con lo bueno y aparta lo malo. Disfruta del proceso y enorgullécete del resultado global»